Nuestro Problema
Muchos de nosotros nos considerábamos inferiores, despreciables y nos sentíamos asustados y solos. Lo que veíamos en nuestro interior nunca igualaba lo que veíamos en el exterior de los demás.
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Desde un principio, nos sentimos desconectados: de nuestros padres, de nuestros semejantes y de nosotros mismos. Nos aislábamos del mundo mediante la fantasía y la masturbación. Tratábamos de establecer alguna conexión sumergiéndonos en fotos e imágenes y persiguiendo los objetos de nuestras fantasías. Perseguíamos con lujuria, y deseábamos que se nos persiguiese con lujuria también.
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Nos convertimos en verdaderos adictos: relaciones sexuales con nosotros mismos, promiscuidad, adulterio, relaciones de dependencia y fantasía en aumento. Conseguíamos el sexo con la mirada; lo comprábamos, lo vendíamos, lo intercambiábamos, los regalábamos. Éramos adictos al coqueteo, a la provocación y a lo prohibido. La única manera que conocíamos de liberarnos de la tiranía del sexo consistía en hundirnos aún más en él. » Por favor, relaciónate conmigo y lléname «, implorábamos de rodillas. A la vez que buscábamos con lujuria tratando de lograr el estado de trance definitivo. Cedíamos nuestra propia voluntad a los demás.
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Esto nos producía sentimientos de culpabilidad, odio a nosotros mismos, remordimientos, vacío interior y dolor. Nos encerrábamos cada vez más dentro de nosotros mismos, alejados de la realidad, del amor, y perdidos en nuestro interior.
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Nuestra conducta imposibilitaba la verdadera intimidad. Desconocíamos lo que era la unión real con alguien, porque nos interesaba sólo lo ilusorio. Nos atraía el » hechizo» de lo físico sexual, el contacto que producía efectos mágicos; precisamente porque así evitábamos la intimidad y la unión verdadera. La fantasía corrompía lo real, la lujuria mataba al amor.
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Primero adictos, después incapaces de dar amor, recibíamos de los demás para llenar el vacío que existía nuestro interior. Nos engañábamos una y otra vez al pensar que la siguiente persona sería la que nos salvaría, y mientras tanto, íbamos desperdiciando nuestras vidas.
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© 1982, 1989, 2001 Literatura SA
Reimpreso con el permiso de Literatura SA.
Trastorno por Comportamiento Sexual Compulsivo (TCSC)
En 2018 la OMS incluyó en su publicación de la CIE-11 (Clasificación Internacional de Enfermedades, 11ª edición) al TCSC con el número 6C72 como un trastorno de control de impulsos no relacionado con sustancias de tipo crónico (incurable, progresivo y mortal) al que describe como:El Trastorno por Comportamiento Sexual Compulsivo se caracteriza por un patrón persistente de incapacidad para controlar los impulsos sexuales intensos que llevan a un comportamiento sexual repetitivo. Los síntomas pueden incluir actividades sexuales repetitivas que se convierten en un punto central de la vida de la persona hasta el punto de descuidar la salud, el cuidado personal u otros intereses, actitudes y responsabilidades; numerosos intentos fallidos por reducir significativamente el comportamiento sexual repetitivo; y un comportamiento sexual repetitivo continuo a pesar de las consecuencias adversas o de qué deriva poca o ninguna satisfacción.Las personas con TCSC suelen utilizar las conductas sexuales (pornografía, infidelidad, prostitución, chats, webcam sexuales, juegos eróticos, etc.) para regular su desordenada realidad afectiva.
Clasificación Internacional de Enfermedades, undécima revisión (CIE-11), Organización Mundial de la Salud (OMS) 2019/2021, https://icd.who.int/browse11/l-m/en#/http://id.who.int/icd/entity/1630268048. Licencia de Creative Commons Attribution-NoDerivatives 3.0 IGO (CC BY-ND 3.0 IGO).